Tres matrimonios y un bautismo
Publicado por Emmanuele Silanos el 5 f 2010 ·
Querido don Máximo,
He propuesto a los ancianos de la parroquia vernos cada dos jueves. Celebramos la Misa y después rezamos un poco, vamos al centro parroquial y allí charlamos, bromeamos y comemos juntos. Vienen una docena de personas, además de Gao y su hermana, que preparan la comida y hacen el trabajo de secretaría para el grupo. En uno de estos encuentros pedí al Señor Qing (80 años) y a su mujer que contaran la historia de su matrimonio. Lo hice a propósito porque me había enterado a través de Paolo de que no estaban casados por la Iglesia (la mujer ha recibido el Bautismo hace tan sólo un año y medio, después de haberse curado de una enfermedad durante la cual vio en sueños a Jesús que la invitaba a bautizarse). Después he descubierto que muchos ancianos católicos están en esta misma situación porque cuando se casaron eran militares y por una oscura ley de Chiang Kai Shek no podían recibir el sacramento. Aquel día, cuando acabaron su relato, se lo agradecí mucho. Les propuse hacer una fiesta junto con otros ancianos y recibir el sacramento del Matrimonio: ellos, emocionados, han aceptado. Ha sido una verdadera conmoción, que me ha recordado a Bertolina y los dos ancianos siberianos que hacían su viaje de luna de miel volviendo a su casa, a pie, desde la Iglesia de la aldea. Al día siguiente fuimos a casa de la Señora Yang para la oración en familia. Su marido (81 años), medio sordo, no es católico. Mientras charlábamos con ella Gao me susurró al oído que ellos dos tampoco estaban casados por la Iglesia (el marido de la Sra. Yang también es un exmilitar). Entonces les propuse también a ellos que recibieran el sacramento del Matrimonio. La Sra. Yang se quedó sorprendida y, conmovida, dijo que sí. Sin embargo el viejo Qing (también presente…) salió al contraataque y se obstinó en querer convertir al marido de Yang, quien no entendía nada de lo que el otro le estaba diciendo, en parte porque hablan dialectos chinos diferentes, pero sobretodo porque Yang Bei Bei es sordo como una tapia. Entonces el Sr. Qing se puso a su lado y le gritó. Nada que hacer: el otro no oía. Pero el Sr. Qing no cedió, cogió papel y pluma y escribió, con mano lenta y temblorosa, sus caracteres chinos sobre una hoja cualquiera. Mientras, nosotros comíamos, hablábamos y bromeábamos. El viejo Yang leyó la invitación para bautizarse que su casi coetáneo y excompañero de armas le había escrito y, en medio de la incredulidad general, dijo que sí, que quería el Bautismo. Explicó que cuando era joven hubiera querido recibirlo, pero que mientras fue militar nunca tuvo tiempo y después no encontró a nadie que se lo propusiera… hasta que lo hizo el viejo Qing. Por último, hace unos días he descubierto que la maestra Luo (80 años) y su marido (un excoronel del ejército de Chiang) tampoco están casados… así que el 29 de Noviembre celebraremos a nuestro patrón san Francisco Javier y aquel día habrá también tres bodas y un Bautizo: edad media, 80 años…
Un gran abrazo … Lele
PS: ¿le dices tú a Francesco Bertolina que esta vez lo he hecho mejor que él?







