Nuestro renacimiento
Publicado por Massimo Camisasca el 16 f 2012 ·
Celebramos hoy la resurrección del Señor. Esta hace de la vida terrenal de Jesús una vida siempre presente. Todos los misterios de la vida de Jesús son constantemente activos en nuestra vida: Él continuamente nace en nosotros, continuamente nos habla, continuamente vive en nosotros su muerte y su resurrección. A través del Espíritu Jesús renueva y atrae dentro de sí siempre nuevas vidas.
La resurrección, que es un acontecimiento histórico y al mismo tiempo sobrenatural, es algo que sucede en la historia, sin quedar incorporado a ella. La resurrección es un acontecimiento contemporáneo a cada instante de la historia.
Todo esto nos debe hacer mirar con ojos nuevos y diferentes nuestra existencia. Cada acto de nuestra existencia no es más que una modalidad con la que Jesús nos atrae al misterio de la suya. Cuando nos pide renacer es porque quiere nacer de nuevo. Cuando nos pide morir, en algún aspecto de nuestra personalidad, lo hace porque nos pide participar en su muerte y en su pasión para poder vivir su resurrección en nosotros.
Así la vida presenta una continuidad, una presencia simultánea de muerte y resurrección, de dolor y de alegría, de paso y de cumplimiento. El Gólgota y el lugar de la piedra removida no están muy lejos: la misma tierra acogió el grito del condenado, su sangre, las lágrimas de María y, pocas horas después, la gracia del cielo que penetró los vendajes. La misma tierra vio rodar la piedra y surgir el rostro nuevo y antiguo de Jesús. Su cuerpo inmortal, ya no sometido al tiempo y al espacio, y, a la vez, marcado por las heridas en las manos, en los pies y en el costado.
Así es para nosotros: la misma tierra de nuestros dolores, de nuestras fatigas, de nuestras traiciones, es la tierra de nuestro renacer, de nuestra recuperación, de nuestra resurrección.







